Condicionamiento Operante: cómo las consecuencias moldean la conducta
Autor: Rodríguez-Díaz, K. (2026)
Sitio web: gedene.com
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“La primera experiencia del hombre respecto a las causas vino muy probablemente de su propia conducta: las cosas se movían precisamente porque él, el hombre, las hacía mover.” Skinner (1986, p. 13)
¿Por qué hacemos lo que hacemos?
Muchas de nuestras conductas se mantienen o desaparecen en función de las consecuencias que producen.
Es Skinner quien estudia el “establecimiento de relaciones empíricas entre las consecuencias y la conducta” (1991 p.1 24). Es decir, la conducta no sólo se encuentra mediada por los antecedentes (detonantes) sino por los efectos que la misma tiene.
Antecedente
↓
Conducta
↓
Consecuencia
↓
¿Qué tipo de consecuencia?
↓
┌────────────────────────────────────┐
│ • Refuerzo Positivo │
│ • Refuerzo Negativo │ ← Mantiene, aumenta o extingue la conducta
│ • Castigo Positivo / Negativo │
│ • Extinción │
└────────────────────────────────────┘
Ya en el cuadro podemos ver una relación que a simple vista no refleja la incidencia del tipo de consecuencia en la conducta:
Figura 1 Relaciones

Es precisamente por esta relación que el análisis funcional es una metodología que ayuda a identificar exactamente cómo se dan estas relaciones y el tipo de consecuencias que incide en el aumento, mantención o extinción de una conducta.
Conducta operante
Una conducta operante es aquella cuya probabilidad futura depende de las consecuencias que produce.
Veamos ahora los tipos de reforzamiento que se desprenden de las consecuencias:
Tipos de reforzamiento:
Refuerzos
Refuerzo Positivo
Cuando la consecuencia refuerza la conducta. Es decir, lo que sucede después de la conducta aumenta la posibilidad de que la conducta se repita a lo largo del tiempo. Por ejemplo: un niño que al entrar al supermercado se tira en el piso porque quiere un juguete. La madre siente vergüenza y le compra el juguete para evitar ser juzgada.
La conducta indeseada es premiada con el juguete.
Refuerzo negativo
Se resta, se retira o se evita un estímulo desagradable (aversivo). Esto quiere decir que puede activarse ante un estímulo aversivo presente en el antecedente y su finalidad es detener ese malestar producido por el estímulo.
Sigamos con el ejemplo del Super:
Contaba que la madre sentía vergüenza (por los gritos del niño) ==> estímulo aversivo
Le compra el juguete ==> (conducta)
Los gritos cesan y el niño se calma (deja de sentir vergüenza) ==> refuerzo negativo porque elimina el estímulo aversivo.
Extinción de la conducta
Extinción
El no refuerzo. Cuando la conducta no obtiene ninguna clase de refuerzo (ni positivo ni negativo) puede operar progresivamente en la disminución de la conducta. En el Supermercado: imagínate que la madre compra el juguete y el niño aún así sigue gritando. La conducta de la madre no logra extinguir el caos, (no se da el reforzamiento negativo) simplemente el niño sigue gritando. Probablemente la madre extinga la conducta de comprar el juguete como mecanismo de evitar el estímulo aversivo. De igual manera si el niño grita y no obtiene respuesta alguna la conducta dejará de ser funcional y por ende se irá extinguiendo.
El Estallido de Extinción
Cuando una conducta deja de recibir refuerzo, no disminuye inmediatamente; primero empeora drásticamente. Volvamos al supermercado:
Imagínense que la madre del super leyó este artículo y dice ah! maravilloso voy a aplicar lo que leí en el artículo en GEDENE. Va al super y el niño hace el escándalo… ella piensa lo voy a ignorar. ¡Probablemente la conducta empeore en lugar de disminuir! el niño condicionado a gritar para obtener su juguete comenzará a gritar y al darse cuenta que la conducta que antes funcionaba no logra el objetivo y, por ende, aumentará la intensidad de la misma. Probará con otras modulaciones de voz en sus gritos, se batirá en el piso con más fuerza. Si en ese momento no recibe refuerzo, ni esa vez, ni en las siguientes, la conducta se extinguirá PERO si la madre (recordemos que también se enfrenta a su propio proceso de conducta donde el grito es un estímulo aversivo), no aguanta más y le compra el juguete habrá reforzado un comportamiento más intensificado que el anterior.
Veamos gráficamente este proceso:
La extinción ocurre cuando una conducta previamente reforzada deja sistemáticamente de recibir el reforzador que la mantenía. No basta con que una respuesta falle una sola vez.
¿Y qué pasa con el castigo?
Seguramente te estarás preguntando: “Si el berrinche no se detiene, ¿no es mejor aplicar un castigo?”.
Aunque el castigo (tanto positivo como negativo) es el cuarto cuadrante del condicionamiento operante y busca reducir la conducta, su aplicación es compleja. El mismo Skinner demostró que el castigo no debilita la conducta a largo plazo, sino que solo la suprime temporalmente mientras el peligro está presente, pudiendo generar además efectos secundarios como la ansiedad o la evitación.
Debido a su importancia y a los mitos que lo rodean, analizaremos a fondo el uso, los límites y las advertencias que Skinner hizo sobre el artículo el Castigo
¿Por qué las intervenciones caseras suelen fallar?
Muchas personas leen este tipo de información sobre estímulos, reforzamientos y consecuencias y, con la mejor intención, se proponen realizar una intervención en casa o en el trabajo para cambiar una conducta. Sin embargo, la gran mayoría lo intenta sin éxito.
¿Por qué sucede esto?
La respuesta es simple: porque la conducta humana en la vida real no funciona como en un laboratorio de psicología básica. Un mismo comportamiento puede estar sostenido por hilos invisibles, motivaciones contradictorias y antecedentes ocultos que pasamos por alto.
Si quieres entender las trampas ocultas del comportamiento y por qué modificar una conducta es más complejo de lo que parece, lee nuestro artículo completo: La trampa de la conducta: Más allá de los premios y castigos.
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Referencias:
Navarro Guzmán, J. I. (1991). El análisis de conducta aplicado. Apuntes de Psicología, (33), 123-133. DOI: https://doi.org/10.55414/ap.v9i33.1099
Skinner, B. F. (1986). Más allá de la libertad y la dignidad (J. J. Coy, Trad.). Ediciones Martínez Roca. (Obra original publicada en 1971).