La trampa de la conducta: la complejidad

Autor: Rodríguez-Díaz, K. (2026)
Sitio web: gedene.com
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“Para Skinner, la misión de la psicología consiste en investigar las leyes existentes entre variables observables, debe esforzarse por sacar a la luz del día lo que está oculto en lugar de especular sobre ello” (Bayés, 1969, p. 10)

El Condicionamiento Operante nos enseña que las consecuencias moldean la conducta, pero en la vida real esto no siempre es tan evidente a simple vista. Un error común es asumir que una conducta siempre se repite por la misma razón o que sus detonantes son obvios. La realidad psicológica es mucho más profunda y compleja (así que desarrollaré varias posibilidades sabiendo que no son todas las posibles).

Para comprender estos ejemplos te recomiendo haber leído en artículo anterior El Condicionamiento Operante

1. Una misma conducta, diferentes refuerzos

Dos personas pueden hacer exactamente la misma acción, pero estar motivadas por consecuencias totalmente distintas.

Niño A: utiliza los juguetes que la madre compra en el supermercado (cada vez que éste hace un berrinche) para lograr el beneficio secundario de ser aceptado por sus amiguitos (sus pares). Es decir, lo hace para recibir un refuerzo positivo no evidente en el supermercado: aprobación por parte de sus pares.

Niño B: El niño lo hace porque tener su habitación llena de juguetes le hace sentir seguro en las noches. (Refuerzo negativo que busca extinguir un estímulo aversivo: el miedo a dormir solo.)

Este ejemplo nos permite hablar de los:

2. Antecedentes evidentes vs. Antecedentes ocultos

Los antecedentes son los estímulos que preparan el escenario para que ocurra la conducta. Algunos son fáciles de ver, pero otros ocurren a nivel interno y son invisibles para los demás:

Antecedentes evidentes (externos): Un grito, una regla escrita, un reloj que marca la hora de salida, o el llanto de un niño.

Antecedentes ocultos (internos): Un pensamiento automático (“no soy capaz”), un recuerdo doloroso, una respuesta fisiológica (ritmo cardíaco elevado) o un estado de privación emocional.

Tomando como referencia el ejemplo de los niños en el supermercado, un observador casual podría pensar que el antecedente (el detonante) de la rabieta es simplemente el hecho de estar en la tienda o que se le haya negado un juguete en ese momento. Ese sería el antecedente evidente.

Sin embargo, el Análisis funcional de la conducta nos revela que los estímulos que preparan el escenario para que un comportamiento ocurra se dividen en dos categorías, y los más determinantes suelen ser invisibles a los ojos de los demás:

En el caso del Niño A, el antecedente oculto puede ser un sentimiento previo de exclusión o el recuerdo de haber sido rechazado por sus amigos o la aceptación que logró después de eso cuando llevó un juguete nuevo al colegio.

En el caso del Niño B, el antecedente es la anticipación ansiosa de la noche y la profunda incomodidad que le genera la idea de quedarse solo en su habitación.

Como ves, la rabieta en el supermercado puede ser sólo por el reforzamiento positivo que ha obtenido de la madre o ser solo la punta del iceberg. El verdadero detonante puede ser no solo el de la tienda o el deseo de tener un juguete que vio en internet sino una necesidad interna o una problemática social que el niño arrastra desde fuera.

El fenómeno del doble refuerzo en una misma situación

Para complicar aún más las cosas, una misma persona, al realizar una sola conducta en una situación específica, puede experimentar ambos tipos de refuerzo al mismo tiempo. El refuerzo positivo (ganar algo bueno) y el refuerzo negativo (evitar algo malo) pueden trabajar en equipo.

Sigamos en el súper:
El niño recibe el juguete luego de la pataleta (refuerzo positivo) pero la madre cansada deja de hablarle por un rato o lo regaña cuando llegan al carro castigo. Sin embargo, la molestia o el estímulo aversivo del regaño es de menor intensidad para él que el temor al rechazo por sus pares. La obtención del juguete en sí misma opera como refuerzo positivo (obtiene el objeto) y la disminución de la ansiedad social que este le provee actúa como refuerzo negativo. Esto implica que el juguete disminuye la ansiedad (refuerzo negativo) de una manera más intensa que el castigo.

Trampa de la conducta|658

Una misma situación: refuerzo positivo, refuerzo negativo y castigo (recomiendo leer el artículo sobre castigo para comprender a cabalidad el uso que aquí se hace de la palabra).


La importancia de la Evaluación Funcional con un Especialista

Debido a que los hilos que mueven una conducta suelen estar ocultos o entrelazados, intentar modificar un comportamiento a ciegas (usando premios o castigos al azar) puede ser ineficaz o incluso contraproducente.

Para entender realmente qué mantiene una conducta, es fundamental realizar un c03-Análisis-funcional Evaluación Conductual Funcional dirigida y evaluada por un profesional especializado en el área para:

  1. Identificar los antecedentes reales (tanto los lógicos como los ocultos).
  2. Analizar la función exacta que cumple la conducta para el individuo.
  3. Diseñar un plan de intervención personalizado, ético y eficaz, adaptado a la historia de vida única de la persona.

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Referencias

Bayés, R. (1969). Introducción. En B. F. Skinner, Ciencia y conducta humana: Una psicología científica (pp. 5–20). Editorial Fontanella.

B. F. Skinner (1971). Ciencia y conducta humana: Una psicología científica (M. J. Gallofré, Trad.). Editorial Fontanella. (Obra original publicada en 1953)

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Rodríguez-Díaz, K. (2026). La trampa de la conducta: Mismos comportamientos, diferentes motivos. gedene.com. artc02-la-trampa-de-la-conducta